martes, 27 de octubre de 2015

La Voz de Galicia ! gracias !


La Voz de Galicia

Los rostros de la Borgoña gallega

Eran ejecutivos, publicistas, profesores de instituto, agentes de bolsa y vivían en grandes ciudades hasta que quedaron enganchados del reto de ser viticultores en Galicia, un lugar al que llegan muchos importadores, aunque la mayoría solo en busca de precios bajos, pero los nuevos bodegueros lo tienen claro: ellos quieren ser la Borgoña gallega
26 de octubre de 2015.    

 
Cuenta Pilar Higuero, de la bodega A Pita Cega, que hace pocos domingos se presentaron en su casa importadores de un país europeo muy interesados en el producto que sale de sus cepas, mimadas con esmero bajo las leyes de la biodinámica.«Suspendí una escapada a la Ribeira Sacra para atenderles y cuando escuché el precio que buscaban me pareció casi un insulto», explica Higuero que no se quedó callada y les hizo saber su disgusto. Ellos replicaron si se creía que estaba en la Borgoña y siguieron tentándola apelando, incluso, a que su jefe quería venir de vacaciones a Galicia, así que Pilar Higuero zanjó la conversación recomendándoles que lo mejor era que se fuesen a la Borgoña a pasar el verano.
Esta es solo una muestra del nuevo talante de un grupo de bodegueros gallegos que comparten pasión y casi origen. Han dejado despachos y, en algunos casos altos cargos, para hacerse labradores de la viña, viticultores, pero con mucha autoestima y ganas de hacer algo bueno. Así que solo buscan clientes que sepan valorarlo. No está siendo una tarea sencilla, pero aseguran que no se arrepienten y volverían a hacerlo otra vez.
Un plus de profesionalización
La llegada de estos venideros al mundo del vino gallego supone un contrapunto para un sector que hasta ahora solo se concebía como un complemento de rentas familiar. Ellos están poniendo en valor la profesión y también los terrenos, porque la mayoría dedica muchos esfuerzos a localizar fincas olvidadas que en la mayoría de los casos albergan un tesoro: cepas viejas de variedades autóctonas. Cuando no pueden hacerse con ellas tratan de llegar a acuerdos con los propietarios para comprarles la uva a precios justos, algo que también supone un cambio radical con lo que sucedía hasta ahora. El director de cine José Luis Cuerda o el exbróker estadounidense Zachary Elfman, son otros ejemplos. Este último participa de un proyecto de alquiler de microparcelas denominado Enonatur que hasta tiene a gente de Cerdeña.

Alberto Nanaclares, de economista a viticultor
Alberto Nanclares nunca quiso terminar su carrera profesional como economista. Alternó cargos como consultor de dirección en varias multinacionales (Coopers&lybrand o Price Waterhouse) o como director gerente en una empresa en Vigo (Productos Koala) siempre con la ilusión de tener un proyecto de vida propio. Nunca pensó en el mundo del vino, pero en el 1992 llegó a Galicia desde Madrid por un barco de madera (el ganador de la I Edición de la Regata Rías Baixas en 1954): «Lo compré en Bayona y lo restauré». En poco tiempo situaba junto a su familia una base en Pontevedra. «El acercamiento al mundo del vino fue por la compra, en 1993, de la casa donde ahora sigo viviendo y donde está la bodega. Había vendido la buhardilla donde vivía en el centro de Madrid y decidimos comprar algo aquí. Vimos esta casa, con unas vistas preciosas a la ría de Arousa, y que tenía una viña de albariño de 4.000 metros. No tenía intención de dedicarme al mundo del vino pero compramos la propiedad porque nos  gustaba mucho».
Y ahí empezó el cambio. Nanclares se empapó de viticultura y se enganchó del modo de vida que le ofrecía. «En el 1997 monté la primera bodeguita para elaborar yo mismo el vino. Y en el 2001 fue el gran cambio: decidí dejar el trabajo para dedicarme en cuerpo y alma a mi proyecto». Él que pensaba vivir en Galicia algunos meses solo para poder navegar con su familia.
«Dejar un sueldo para...»
«Fue una decisión muy difícil y arriesgada, dejar un buen sueldo para lanzarse a la incertidumbre. Me ayudó que el dueño de la empresa que dirigía en Vigo hizo cosas que me provocaron para dar el salto y presentar la dimisión del trabajo. Cuando se lo comenté a mi mujer le dio un vuelco al corazón? pero después me apoyó». Y asegura que no se arrepiente, incluso como cuando hace dos años pensaba que su proyecto estaba fracasado. «Hoy la situación ha cambiado radicalmente, porque contamos con unas críticas nacionales e internacionales muy favorables y una demanda muy superior a nuestra producción de vino. Donde no había futuro ahora florecen nuevas ideas y se plantea un proyecto de bodega si cabe más ilusionante que lo vivido hasta ahora». Sin embargo, a la pregunta de si se puede vivir o no de la elaboración de vino en Galicia contesta como un cliché bien gallego: «Depende, de si me lo preguntan hace dos años o en estos momentos». 
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Luis Gutiérrez, el hombre Parker era ejecutivo
Dicen de Luis Gutiérrez que es uno de los hombres más poderosos del mundo del vino. Y, de hecho, la lista Parker de la que se encarga en España y parte de Sudamérica ha determinado el futuro para muchas bodegas gallegas. No es un viticultor, pero tiene un pasado de ejecutivo (tras ser durante más de 20 años  directivo de Tetrapack) que dejó atrás en el 2013 para dedicarse a su pasión. Pero ahora trabaja mucho más que antes, esta semana estaba en Chile probando, buscando nuevas bodegas que le emocionen como lo hicieron los frutos de algunos terruños gallegos. Elabora listas con cientos de vinos y escribe artículos en los que justifica sus calificaciones. Y el dedicado a Galicia primó la valentía de personas con biografías muy parecidas a las suyas.

Pilar Higuero, del hospital a la biodinámica
Pilar Higuero reconoce que aún no vive del vino, pero está claro que dedica su vida a él. Y defiende este modo de vida con todas sus fuerzas desde su casa en la localidad ourensana de San Amaro, fuera de la denominación de O Ribeiro por un capricho antiguo y político. «Si uno siente el pálpito de dedicarse a esto tiene que cerrar los ojos y lanzarse a la piscina, incluso si está medio vacía», recomienda.
Ella dejó su trabajo en un hospital y otras iniciativas empresariales para vivir en una casa en la que se cultiva una huerta, las ocas hacen las veces de cortacésped y los precios justos son la ley. Un año puso un anuncio para regalar una cosecha entera de grelos, porque un intermediario quería pagarle «una miseria». Cientos de personas se llevaron la verdura de su casa. A pesar de los sinsabores y de la incomprensión con la que a veces se topa está encantada: «El trabajo que te gusta casi no es trabajo», dice. Da igual que tenga que renunciar a parte de la cosecha, porque en sus tierras no se usan pesticidas o elementos contaminantes, al final del día tiene una recompensa asegurada: no se ha pasado horas encerrada en un coche para ir a trabajar en una oficina. «Solo la calidad de vida ya compensa», cuenta.
Su caballo de batalla es hacer entender al sector que la calidad es algo sagrado en Galicia. «Aquí no se puede hacer nada con máquinas, así que no se debe tolerar que vengan a comprar solo productos baratos», explica Pilar con un argumentario que está influyendo ya en su entorno. Como sus cursos de biodinámica y su defensa de la gastronomía gallega.
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José Luis Mateo, expublicista 
Para muchos es ahora el poeta de los vinos gallegos, pero José Luis Mateo estudió en Madrid para escribir lemas publicitarios o crónicas periodísticas. Ejerció un par de años y un día ante la viña familiar le confesó a su padre que lo suyo era el terruño. 
Mateo se implicó en el cuidado de la tierra, «hai que deixala mellor que como a topamos», en la recuperación de variedades autóctonas y en aprender de los mayores sabios. Uno de ellos le dejó una parcela gracias a la que pudo crear A Trabe, un vino mítico que fue considerado el mejor tinto de España hace casi una década y cuando Monterrei no sobaba en ninguno de los tronos del mundo del vino. Mateo viaja, conoce las grandes zonas de producción vinícola, pero él lucha para trabajar como un vigneron independiente francés o un viticultor de la región italiana de Barolo.
El abandono del mundo y del ritmo de los publicistas es tan riguroso que nunca se ha acercado a las redes sociales y se maneja con móvil antiguo, sin pantalla táctil. «No mundo do viño síntome libre e podo expresarme como quero», dice. Y lo es tanto que se negó, año tras año, a embotellar su vino más emblemático para que no le encasillasen. A lo que no renuncia es a mimar su vino más básico, el Alanda, porque «é o que chega a máis xente».

sábado, 5 de septiembre de 2015

En la revista 7 Caníbales hablan de nosotros, la primera foto es de nuestras viñas. Gracias ! gallinas Happy !

7caníbales.com

Revista gastronómica digital

De narices Patrocinado por:


La revolución tranquila de los vinos gallegos

Con un 60% de todas las uvas cultivables en España, Galicia es un verdadero parque jurásico de variedades, muchas de ellas desconocidas. Un interesante grupo de productores se afana por transformarlas en vinos longevos y con personalidad, que transmitan el carácter del lugar en el que se cultivan.

Como buen gallego orgulloso de su tierra, el escritor y gastrónomo Álvaro Cunqueiro describió el Albariño como el “príncipe dorado de los vinos”. Sin embargo, aunque el prestigio actual lo tiene el blanco, Galicia —incluida la zona de las Rías Baixas— fue tierra de tintos hasta hace menos de un siglo.
Vinedo en Lagar de Sabariz
En su interesante libro Galicia entre Copas (Hércules de Ediciones), Mariano Fisac recuerda que en Roma ya se bebían vinos de la Ribeira Sacra antes del siglo I y que Ribeiro exportaba sus tintos a Inglaterra, Flandes y América desde la Edad Media. Pero tras unos siglos de bonanza, llegó el ocaso. El fin de prósperas relaciones comerciales, las plagas en el campo, la pobreza y la emigración llevaron al olvido de muchas variedades locales, bien porque se abandonó su cultivo o bien porque se sustituyeron por otras foráneas más productivas.
Por fortuna hubo pequeños viticultores que, resistiendo al empuje de la moda más reciente de los blancos y al dominio nacional de la tempranillo, conservaron viñedos con cepas autóctonas y una tradición vinícola que se va recuperando lenta pero inexorablemente, gracias a una nueva generación dispuesta a recobrar ese pasado apoyándose en la tecnología, la enología y la viticultura a pie de viña. El resultado que están consiguiendo es espectacular, con vinos —tanto tintos como blancos— que rivalizan en elegancia, carácter y clase con otros de zonas de renombre y tradición consolidada de todo el mundo.
Esta es una selección de diez productores que elaboran en distintas zonas de Galicia y que merece la pena disfrutar y seguir. Yo he tenido la suerte de probar algunos de sus vinos este año en El Alma de los Vinos Únicos (Burgos) y A Emoción dos Viños (Tui), dos de los eventos más interesantes del panorama vinícola nacional actual. Por suerte, no son los únicos. La revolución de los vinos gallegos tiene muchos participantes y está aquí para quedarse.
Ribera collage
Xose Lois Sebio
Con aspecto rockero y sólidos conocimientos sobre los suelos y las variedades de Ribeiro, Xose Lois Sebio es un defensor de los vinos que transmiten origen y singularidad, nacidos en esas encostas (laderas) altas y escarpadas, difíciles de trabajar y que él está empeñado en recuperar con su proyecto Viños de Encostas. Sebio, que también es director técnico de Coto de Gomariz y está involucrado en proyectos fuera de Ribeiro, elabora vinos con nombres tan descriptivos y originales como Salvaxe (25 €), un blanco que procede de cepas viejas de Lado y otras más jóvenes de Treixadura, Albariño y Godello cultivadas en biodinámica o Superhéroe (Eldelbar) (18 €), un vino fácil de beber que mezcla uvas de distintas fincas y que es una buena introducción a los tintos de Ribeiro.
Luis Anxo Rodríguez
Los vinos de Luis Anxo Rodríguez son serios y austeros y reflejan el carácter de su propietario, un hombre tranquilo y de pocas palabras que prefiere que sus vinos hablen por él. Además de su vino de parcela de Ribadavia (A Teixa), en su pequeña bodega de Arnoia elabora la gama Escolma, que es una selección de sus mejores parcelas, y la más básica Eidos Ermos, con vinos pensados para un consumo más rápido y sin complicaciones. En medio, el blanco Viña de Martín Os Pasás y el tinto A Torna Dos Pasás (15 ) son dos opciones de gran calidad elaborados con variedades autóctonas y a precios muy ajustados.
Lagar de Sabariz
Pilar Higuero (Lagar de Sabariz) es una mujer valiente. Esta malagueña y gallega de adopción no sólo se lanzó a recuperar un antiguo viñedo familiar en desuso que un capricho administrativo dejó fuera de la DO Ribeiro sino que decidió hacerlo con métodos biodinámicos para devolver el equilibrio a la tierra y trabajarla como lo hacían los abuelos. En su idílico paraje en San Amaro (Ourense) Pilar cuida los viñedos de Treixadura y Albariño de los que nace A Pita Cega (32 €), un vino que fermenta con sus propias levaduras y descansa un año en depósito antes del embotellado. Un vino con nervio y buen recorrido en botella en su añada 2013, más fresca que otras anteriores.
Otros productores interesantes en Ribeiro: Emilio Rojo, Bernardo Estévez, Sameirás.
Vinedo Ribeira Sacra_
Forjas del Salnés
El enólogo berciano Raúl Pérez ha sido fundamental en el desarrollo del gran potencial de los vinos gallegos, como los de esta bodega dirigida por Rodri Méndez, que trabaja algo menos de 10 hectáreas en Rías Baixas.
Allí cultiva variedades blancas y tintas, como Caíño, Loureiro, Espadeiro y Mencía, con las que ha conseguido vinos elegantes, frescos y vibrantes que recuerdan a Borgoña como el Goliardo Caíño Finca Genoveva (30 €), proveniente de una finca con cepas viejas cultivada con mimo por cinco generaciones de mujeres o Bastión de la Luna (14 €), elaborado con uvas más jóvenes y que es el vino perfecto para descubrir los tintos gallegos. Cos Pes (19 €), elaborado con uvas de Albariño pisadas con los pies y maceradas con las pieles, como se hacía hace más de un siglo, es fino y delicioso y representa el lado más innovador de este gran viticultor.
En otro proyecto conjunto con Raúl Pérez en la incipiente zona de Chantada (DO Ribeira Sacra) elabora otros dos vinos con el nombre Castro Candaz. Castro Candaz Finca El Curvado (17 €) es un Mencía 100% de parcela con viñedos plantados entre 1925 y 1945 que es fresco y muy gastronómico.
Fulcro
Si la capacidad técnica y la inquietud de Raúl Pérez ayudaron a Rodri Méndez a obtener lo mejor de los viñedos familiares, éste ha continuado la cadena de favores con Chicho Moldes, el joven propietario de Bodegas Fulcro en el valle del Salnés.
En su pequeño viñedo de una hectárea elabora tres Albariños con marcada acidez y frescura, buen ejemplo de la nueva generación de viticultores y enólogos con estilo propio que despuntan en Galicia. Fulcro (14,50 €) nace de un viñedo con suelos graníticos y se fermenta y cría en barricas usadas durante 12 meses. El resultado es un vino con volumen, salino y afilado que no deja a nadie indiferente.
Zárate
Cerca de las viñas de Fulcro está el pazo-bodega y las 10 hectáreas de viñedo de Eulogio Pomares (Zárate), uno de los productores con más proyección internacional de Rías Baixas. Sus blancos —Zárate, El Palomar, Tras da Viña o Balado— son vinos consolidados y reconocidos como grandes albariños pero los tres tintos que elabora en esta zona son más minoritarios; un intento por recuperar esta antigua tradición de la zona. Se llaman Zárate Espadeiro, Loureiro y Caíño (22,70 €) y son vinos frescos, atlánticos y con enjundia. La próxima cosecha sale en el invierno de 2016 y merece la pena hacerse con alguna de estas botellas.
La inquietud de Eulogio Pomares le ha llevado más allá de su zona de confort y se ha embarcado en otros proyectos como Fento Wines o el que tiene en Ribeira Sacra. Xabre 2012 (13,95 €), un coupage de Mencía, Sousón, Brancellao y Garnacha, acaba de salir al mercado.
Otros productores interesantes de Rías Baixas: Albamar, Alberto Nanclares, Pedralonga, Corisca
Algueira
Algueira es una de las bodegas pioneras en la recuperación de variedades autóctonas de la Ribeira Sacra como las tintas Brancellao, Merenzao y Caíño y la defensa de otras como Mencía, Godello y Treixadura plantadas en espectaculares pendientes sobre el río Sil. A pesar de su pequeño tamaño, elabora casi una docena de vinos blancos y tintos, algunos de forma experimental como Carballo Galego (25 €), con el que se estudia la idoneidad del maridaje de la Mencía con el roble autóctono. Tanto su Brancellao como el Merenzao (25 €) son tintos puros, elegantes y vivaces, perfectos para descubrir estas variedades singulares.
Vinedo y horreo tradicional en Bodegas Zarate
Ponte da Boga
Dominique Roujou de Boubée nació en Francia pero es en España donde aplica sus conocimientos como enólogo trashumante entre Galicia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Ibiza y Extremadura. En Ribeira Sacra asesora a Ponte da Boga, una bodega con presencia en la zona desde el siglo XIX, ahora dirigida por los propietarios de la cerveza Estrella Galicia. Gran defensor de las variedades autóctonas de Galicia, elabora con ellas dos fabulosos vinos de finca: Capricho de Merenzao (25 €) y Porto de Lobos (28 €) de una pequeña parcela en pendiente con minúsculos bancales de Brancellao.
Otros productores interesantes en Ribeira Sacra: Guímaro, Dominio de Bibei, Sílice Viticultores
Rafael Palacios
El nombre Palacios hace pensar en Rioja, lugar de origen de la saga familiar o Priorat, donde Álvaro elabora el laureado L’Ermita, pero Rafael se asentó en Valdeorras, donde hoy en día elabora O Soro y As Sortes, dos de los vinos blancos más apreciados de España. Palacios ha recuperado viñedos viejos en altitud que trabaja con mimo y sin herbicidas en una zona de minifundio tradicional en la que se arrancó y se abandonó mucha cepa vieja. Louro (12,50 €) es su vino intermedio, elaborado con viñas más jóvenes y notas florales y frescas, que hacen de él un vino con personalidad pero fácil de beber.
Otros productores interesantes en Valdeorras: Valdesil, Telmo Rodríguez
Quinta da Muradella
Jose Luis Mateo (Quinta da Muradella) es un vigneron humilde y sensible que transmite bondad y pasión por su viñedo, ubicado en la parte alta de la DO Monterrei, una zona fronteriza con Portugal de inviernos duros y veranos abrasadores. Verín es su base de operaciones pero la vida la hace entre las cepas, mimándolas para que expresen lo mejor que llevan dentro y la zona de la que provienen. Trabaja con variedades poco conocidas y casi extinguidas como Bastardo, Mouratón, Gran Negro, Zamarrica, o la Monstruosa de Verín, una variedad con uvas grandes y difícil de trabajar y otras adaptadas a la zona como la Godello, Treixadura, Doña Blanca o Mencía. De sus 20 hectáreas de viñedo ecológico (cinco de ellas arrendadas) y de su manos salen vinos elegantes, expresivos y frescos como los Gorvia blanco y tinto (27 €) o los jóvenes Alanda tinto y blanco (15 €), que más de uno situaría en Borgoña en una cata a ciegas.

lunes, 18 de mayo de 2015

IKORDIA WINE sensación en Fenavin

Gran equipo, grandes vinos, terroir en estado puro, grandes viñadores, grandes personas ! GRANDES AMIGOS !

VOLVEREMOS

lunes, 5 de enero de 2015

The Wine Advocate

The Wine Advocate puntúa nuestros vinos:

https://www.erobertparker.com

y lo que es mejor, habla de ellos en su articulo acerca de los vinos de Galicia.

93 p A Pita Cega    2013
92 p A Pita Cega    2012
90 p A Pita Miuda  2013

Gracias Luis Gutiérrez


 

! gallinas Happy  !

viernes, 5 de septiembre de 2014

tenemos un nuevo vino


A Pita Miuda

En gallego la gallinita poca cosa
Treixadura 100%
Vendimiada en Noviembre de 2013

Notas de cata de Juan Ayerbe:
Amarillo pajizo, limpio con reflejos alimonados.
En nariz recuerda a su hermana mayor de forma mas moderada.
Notas de albaricoque maduro, lichis, ciruela Claudia, fondo balsámico sutil.
A copa parada, mineralidad y piedra de fusil. En boca ataque agradable, cuerpo liviano



 
 
acidez cítrica, paso ligero y refrescante.
Un vino de sed que dirían los franceses.

lunes, 12 de mayo de 2014

Musica y vino gracias Orlando Lumbreras. Palceres Mundanos


Placeres mundanos - El hechizo de A Pita Cega - 11/05/14

11 may 2014

 

Pilar Higuero siempre sintió el vino en su interior; lo mamó como tradición familiar, aunque quizá, la expresión exterior de dicho sentir no le llegara hasta la plena madurez. Hace unos años invade su alma, empieza su existencia bodeguera y sobre todo viticultora (apasionada y defensora a ultranza de la agricultura biodinámica).

Su corazón cambió el ritmo de su latir cuando se encontró frente a Sabariz (Ourense), una pequeña finca donde hoy mima su coqueto viñedo y donde elabora, en la antigua capilla de la finca, su hechicero y seductor A Pita Cega.

Pilar es honestidad; y es compromiso. Y es Ópera!!!!! Es ópera porque desde su más tierna infancia, cada noche encontraba el descanso y el sueño al arrullo de la voz de su madre que le cantaba "O mío bambino caro" de Puccini.

Los latidos, las emociones de una mujer, Pilar Higuero, que en Placeres Mundanos alternaron los destellos de Wilco con la majestuosidad de La Flauta Mágica.


http://www.rtve.es/alacarta/audios/placeres-mundanos/placeres-mundanos-hechizo-pita-cega-11-05-14/2555967/